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Miles de artículos, horas de televisión y radio, decenas de conceptos nuevos, debates en las calles, horas de insomnio… la pandemia lleva ya unos cuantos meses acaparándolo todo. Nuestra forma de vivir ha cambiado y parece que esos cambios han llegado para acompañarnos durante mucho tiempo.

Extremar la higiene de nuestras manos, salir lo menos posible a la calle, controlar nuestro círculo íntimo y la distancia social: 2 metros. Un lema, unas normas que ya todos hemos memorizado y que ya “casi todos” aplicamos en nuestra día a día. Los “daños colaterales” de todos esto: muchos y variados. Los efectos psicológicos, dicen los expertos que se podrán analizar mejor dentro de unos meses. Miedo, ansiedad, estrés, pérdida del trabajo y o contacto físico. Esto último, quizás a países más fríos, no les ha supuesto un gran trauma pero ¡Ay, España!, aquí somos de tocarnos, de darnos palmadas en los hombros, de abrazarnos… Nos gusta el contacto.

Y es justo esos abrazos los que más echamos en falta. Un gesto social e íntimo que reporta grandes beneficios a nuestra salud: nos hacen sentir más felices, reducen el estrés, aumentan el autoestima, disminuyen la ansiedad y nos generan confianza en los otros. ¡Casi nada! Es por eso que hoy en este blog queremos dar las pautas para que, si lo necesitas como el respirar, des un abrazo con seguridad. Numerosos expertos ya han analizado cómo abrazarnos ahora.

Lo primero que tienes que tener en cuenta es que lo mejor es elegir a unas cuantas “personas burbuja” como puedan ser tus padres, hijos o tu gran amigo. Desde luego, el siguiente paso es tener la seguridad que ni tú, ni él/ella tenéis síntomas o estáis infectados por el Covid19. Lo tercero a tener en cuenta para dar un abrazo en tiempos de pandemia es que, cuando lo des, las caras deben mirar una para cada lado y estar protegidas con mascarilla. Los malditos aerosoles, confirmados como fuente de transmisión importante del virus, deben evitarse en todo momento. Por eso, en esos 10 segundos como máximo que debe durar el abrazo, contén la respiración. Y ahora llega lo más importante, el momento de secarse, de dejar de abrazar. Es aquí cuando el riesgo aumenta, evita el contacto con las manos y lávatelas justo después.

Sí, es realmente duro ver las pautas que tenemos que llevar a cabo para darnos hoy un abrazo pero es la realidad que nos ha tocado vivir y que solo juntos podemos cambiar, vencer y superar.

La gente necesita abrazos. Hazlo, dalos, regálalo a tu ser querido pero, por eso mismo, por ser querido, protégelo y protégete. Guárdalos solo para quien te resulte muy importante abrazar, dar esos abrazos seguros.

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